jueves, 20 de noviembre de 2008

Minga

Entre las palabras pintorescas del habla informal rioplatense, una de mis favoritas es minga. Esta expresiva y contundente negación se usa para subrayar lo más elocuentemente posible que -contra lo que el oyente o un tercero pudiesen imaginar- ciertas cosas no fueron, son o serán.

¿Y él pretende que después de todo lo que me hizo yo vaya a ayudarlo? ¡Minga!

También puede integrarse en una oración, reemplazando a "no", como en los versos del tango El conventillo, de Edmundo Rivero, que dicen:
Una vez un tal Loyola
me embrocó en un guay fulero,
batida, bronca, taquero,
celular, biaba y gayola.
Di concierto de pianola
manyando minga 'e solfeo,
y aunque me llaman "el feo"
colgué mi fotografía
donde esta la galería
de los ases del choreo.

Lo que traducido del lunfardo al español estándar significa:
Una vez un tal Loyola me enredó en un problema feo. Nos delataron, encontronazo, transporte policial, castigo físico, cárcel. Me tomaron todas las huellas digitales (di concierto de pianola) sin saber nada (minga) de solfeo.
¿De dónde salió la palabra minga? Sin duda alguna, los responsables son los inmigrantes italianos que desde 1880 y hasta mediados del siglo XX llegaron en masa a Buenos Aires. Minga es un término característico del habla lombarda, a tal punto que Stendhal, el autor de Rojo y Negro, pudo decir que la palabra minga era la base del habla milanesa
Aunque cuando pensamos en nuestros inmigrantes italianos nos vienen a la mente ante todo los genoveses, y luego los oriundos del sur como calabreses y sicilianos, un vistazo a registros inmigratorios me ha permitido comprobar que las primeras oleadas que llegaron a nuestro país eran mayoritariamente del norte de la península, entre ellos lombardos, de modo que nada tiene de raro que la expresiva minga prendiera pronto en el Río de la Plata.
En el italiano oficial la palabra también existe, bajo la forma mica, y es de uso muy frecuente como un refuerzo de la negación, acompañando al “no”.
Non hai mica capito =No entendiste (para nada).

Y también se usa sin el non:
-Come ti è andata?
-Mica male.
(¿Cómo te fue? Nada mal).
Podemos verlo cumpliendo un rol similar al francés pas, sin llegar al extremo de cristalización de este último, que es parte imprescindible de la negación.
En español no tenemos un reforzador así, aunque hay expresiones compuestas, como la citada “para nada” que cumplen parecida función. Incluso tenemos una construcción “nada de nada” cuya capacidad expresiva -he comprobado- provoca fascinación en los hablantes extranjeros. También se acentúa bastante -en la Argentina al menos- el uso de tampoco para negar con más contundencia, aunque no haya una negación anterior, como en:
-Si seguimos jugando así, ponele la firma que salimos campeones.
-¡Tampoco la pavada!(Una especie de: te asisten razones para estar contento, pero ilusionarse hasta ese punto es excesivo y denota proclividad a decir tonterías) .
Recuerdo que mi primer encuentro con el italiano mica también me resultó fascinante. Escuché la palabreja en una canción presentada en el festival de San Remo cuyo título era precisamente Non voglio mica la luna (No estoy pidiendo tampoco la luna) y no tenía idea de qué pudiese significar. No supe relacionarla con nuestro minga, ni siquiera cuando mi padre (que era mi Internet de entonces) me aclaró su sentido.
Lo interesante es que el italiano mica es la misma palabra española miga, es decir, ambas provienen del latín mica (partícula pequeña, como grano de sal, migaja de pan, o polvo de oro). Se llamó mica a los granos de arena que arrancaban destellos (el verbo latino micare significa entre otras cosas arrancar destellos), y por extensión a las láminas elásticas de silicato, con reflejos metálicos, que recubren ciertas piedras. Estoy hablando de la conocida mica mineral.
Por los flancos de granito de la montaña, sembrados de mica que relucía, bajaba desatado un torrente espumoso; y entre el matiz sombrío de los encinares asomaba un pradillo.
Pardo Bazán, Emilia, Un viaje de novios
roca con mica
Se comprende que una palabra como mica, que significaba “cosa minúscula” haya sido explotada para expresar “poco y nada”, y terminara siendo un reforzador de negaciones, como en nuestro “Me importa un adarme”, o “no entiendo una pizca”.
Hagamos ahora un ejercicio para comprobar el grado de hurgapalabrismo de nuestros lectores. ¿A qué palabra griega corresponderá este latino mica "partícula pequeña"? En el siguiente renglón, la respuesta.
Y la respuesta es… el famoso mikrós, la palabra que nos ha dado micrones, microbios, microscopios, microondas, micrófonos, microchips, Microsoft, y un largo etc. de cosas pequeñas. Mikros -que en los dialectos jónico y dórico aparece también como mikkós- comparte la misma raíz indoeuropea de mica.
Así que una vez más terminamos con nuestro zurrón cargado de palabras variopintas, que no sospechábamos emparentadas: negaciones rotundas, migas de pan, granos de arena que relumbran, micrófonos, láminas de silicato, de la mano de inmigrantes que llegan a puerto con la sola fortuna de su bagaje lingüístico. Como suele suceder, un ramillete de expresiones muy específicas del mundo actual deriva de un concepto básico y primordial de nuestra experiencia en el mundo, en este caso el concepto de pequeño, que sin duda estaba ya presente cuando el primer hombre abrió los ojos y habló.
¿Son éstas tal vez disquisiciones menores y banales? Permítanme responder con una breve palabra: ¡Minga!

4 comentarios:

  1. Hola. Gracias por la explicación, me sacaron de un gran error, pues creía que tenía el mismo origen que la otra minga (la 1, a esa definición le falta la palabra clave "recíprocidad"). Dicho sea de paso, en los lugares de Chile donde no se practica muchos creen que "minga" solamente designa al tipo más exótico, la minga de tiradura de casa.

    ¿Reforzadores de negación? Varios, ninguno muy formal: "¡ni cagando!", "¡las huevas!" y otros equivalentes y "na'", que en el habla coloquial chilena es como pas.

    "No voy a ir na a verte".
    "Él no es na su hijo".

    Saludos.

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  2. Muy interesantes, Roberto, tus apuntes sobre el peculiar mundo de Chiloé y las curiosidades de su lenguaje. Algunos han intentado relacionar el término quechua minka al minga del artículo, pero a mi juicio sin ningún fundamento pues el uso del término en lombardo es exactamente igual al argentino.

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  3. Me parece que minga está más relacionada con minchia del siciliano.

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  4. Me parece que minga está más relacionada con minchia del siciliano.

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